lunes

❝❞ ━: 物の哀れ「 Boys Love 」

物の哀れ (Mono no Aware) = Una sensibilidad a lo efímero.

(!) Esta historia no tiene una pareja determinada en especial, esta libre para prestarse a la pareja y/o personajes que el lector desee al momento de leer e imaginar. ¡Espero que os guste! 

Hace no más de un año y medio, pude darme cuenta que no todo estaba bien. Todo ser humano esta específicamente ‘programado’ para sentir toda clase de sentimientos, y también para que estos afloren de manera natural.
Comenzó con una pregunta inocente. Luego se convirtió en una duda. Y para el día de hoy es como algo que espero que suceda, y que ansió a saber cómo será. O al menos saber qué es lo que lo causara.
‘¿Por qué hasta el día de hoy no te he visto llorar?’no sabía que responderle, ni yo mismo me había dado cuenta cuando fue la última vez que llore.
Eso es porque simplemente no me gusta hacerlo No estaba mintiendo, era la pura verdad, no me gustaba llorar.
Todas las personas tienen que llorar, es una manera de desahogarse. ¿Por qué no llorar?
— ¿Prefieres verme llorar que sonreír?  mi respuesta pareció causarle gracia.
Por favor, son pocas veces las que te he visto sonreír. Incluso puedo llegar a contarlas. Fueron…tres…no… ¡cinco! ¡Cinco veces fueron las que te vi sonreír! Y mira que fui atento, no se me paso ninguna.
¿Incluso las contaste? ¿Qué acaso me espías todo el tiempo?un leve rubor apareció en sus mejillas, se veía adorable.
N-no…no es eso…es solo…tenia curiosidad…es todo… ¡no malinterpretes! cogió su mochila del suelo y se fue corriendo.
¿Cómo se describe un sentimiento? ¿Cómo puedo llegar a saber todo lo que siento? Era verdad cuando dijo que no era de las personas más carismáticas del mundo, realmente era muy pocas las veces en las que sonreía, y ni siquiera – por más tonto que suene – sabía por qué.
No sabía porque sonreír ¿Cuál era su motivo? ¿Porque reír? No sabía la respuesta, aunque en realidad no tenía interés en ello.
Si el caso seria, de que sonreír tuviera una razón. Significa que llorar también la tiene. ¿Pero entonces cuál es? Una vez me dijeron que era cuando tenías miedo. ¿Miedo a que? Hubiera preguntado más específico cual sería el miedo en sí. Pero no lo hice.
Curiosidad…tal vez eso era lo que más me faltaba. Definí en mi cabeza todo un marco genealógico de saber cuál era la razón de todo sentimiento. Todo se debió a una pregunta que yo mismo me hice, y que muchos me dijeron como un cumplido.
‘Eres una persona muy fría’
Simplemente no le daba importancia a esa clase de comentarios. Porque simplemente no me llamaba la atención responder esa de comentarios, en mi opinión no valían la pena.
Hasta que él llegó y cambio todo.
No sabía ni cómo ni cuándo esa persona se convirtió en algo poco ‘usual’ para mí. Tal vez se debía a que todo en él, era un misterio para mí. Era un profundo deseo de saber más y más de aquella persona. Querer escuchar su voz, de saber de dónde venía, de querer ver cada gesto, cada acción que hiciera.
Esa persona que, sin saber su nombre, hizo que despertara en mi algo con lo que no contaba mucho. Curiosidad.
La primera vez que lo vi fue en el cuarto año de preparatoria. Hasta entonces mi vida seguía siendo monótona e incluso aburrida. Las personas a mí alrededor se veían tan felices, pero más que felicidad, de lo que yo más me percataba era de una genuina hipocresía.
Es cierto, se veían felices, pero no parecía real. Fácilmente lo compararía con un cristal, al más mínimo roce, se rompe. Así era como lo veía.
No es que yo fuera pesimista – porque ya varias personas me lo habían dicho – era más que eso.  
Era que yo tenía la capacidad para afrontar las cosas, por más buenas o malas que sean, directamente. Yo era capaz de decidir qué hacer, y que no.
Si, sabia enfrentar todo tipo de situaciones que la vida me ponía. No lo veía muy complicado, solo lo analizaba bien, tal cual si fuera un caso de matemática. Sin embargo, esa tarde no pude.
No supe cómo enfrentarme a él.
El será el nuevo de intercambio, viene de otro país, así que trátenlo bien las instrucciones del Director fueron claras. Con decir ‘trátenlo bien’ era un aviso claro para aquellos que disfrutaban haciendo bromas a los más inocentes, en especial a los rocíen llegados.
Buenas tardes a todos. Mi nombre es… antes de que pudiera mencionar su nombre, la profesora corrió directo a un estudiante del salón, que sin saber cómo había caído de su asiento inconsciente.
Esa misma tarde en el camino a casa, solo pensaba en dos cosas. Sus ojos y su voz. A pesar de que los tenia de un color oscuro, se podía ver que eran claros y transparentes, en el sentido de que daban la idea de que él era tan puro. Y su voz solo denotaba inocencia evidente.
El no saber su nombre, a ese paso no me molesto del todo, prefería no saber. De esa manera, y solo de esa manera él podría conservar el encanto de la duda sobre mí. De esa manera me causaría más interés, y hasta quien sabe, podría empezar un nuevo sentimiento.
Los días transcurrieron, y todo parecía normal. Ya se habían cumplido exactamente cuatro días desde la llegada del nuevo alumno.
Seguía sin saber su nombre. Sin embargo, lo prefería de esa manera, seguía conservando el encanto.
Él nunca noto que había muchas oportunidades en las que se quedaba, como musa frente al artista, tan tranquilo y hermoso. Oportunidades que yo aprovechaba con gusto para poder grabar en mi mente cada rasgo distintivo en él. Se había vuelto un pasatiempo mío, el siempre observarlo.
Nunca lo noto.
El quedarme cada noche, parado en mi balcón, viendo la luna en medio de una noche azul, tan azul como el mar, se había convertido en una afición.
Nunca imaginé que realmente podía aferrarme a algo, sin embargo, lo hice. Sin darme cuenta, esa curiosidad que antes consideraba como un encanto puro, ahora lo veía como algo que simplemente no podía dejar de apreciar. Había pasado las barreras de la duda, de saber quién era, de donde venía, que pensaba, a pasar a una de querer escuchar su voz, de querer tener sobre aquellos ojos tan oscuros y claros a la vez.
Lunes por la mañana y una lluvia caía sobre toda la ciudad, las primeras horas se cancelaron, debido a que eran de gimnasia y el profesor no quiso arriesgarse a que alguien quedara enfermo.
Tomé mis cosas y con paso lento fui al campo de fútbol, me senté en los asientos del público, no había problema ya que tenían sobre ella todo un toldo que cubría todos los asientos. Saqué mi cuaderno y empecé a dibujar lo primero que se me vino a la mente.
Un trazo, dos trazos, cada vez empezaban a tomar forma, yo solo me concentraba en terminar lo que empecé.
Que hermoso un suave susurro se escuchó tras de mí. De inmediato di vuelta.
Siempre había considerado la idea de que toda emoción partía de otra. Podría decir que si uno tenía miedo, entonces por ende también tendría asombro.
Quedé sorprendido cuando lo vi frente a mí, entonces tenía… ¿miedo?
Es muy bonito ¿tú lo hiciste? pocas veces habían sido las que no sabía cómo responder, eso era porque prefería meditar bien lo que iba a decir. Pero en ese momento no sabía que decir, porque simplemente no tenía idea de que decir. Durante mucho tiempo había imaginado el momento de poder escuchar su voz, pero jamás pensé que sería de esta manera.
Sí, yo lo hice Después me di cuenta de que mi voz había sonado muy dura. Eso sería motivo suficiente para que se marchara desilusionado por no entablar una simple conversación.
Pero no lo hizo.
¿Pintas desde hace mucho? Sin previo aviso, tomo asiento junto a mí, de cerca miraba con detenimiento el dibujo que tenía en mi mano.
Hace poco, para ser más exactos empecé hace unas dos semanas Tal vez fue mi imaginación, y no me culparía ya que tengo mucha, pero pude ver en sus ojos un cierto brillo del cual no me había fijado antes.
¿Hace dos semanas? Asentí tranquilo ¡No puede ser! lo vi de frente, sus ojos, sus labios, todo en el denotaba asombro puro. Yo seguía sin entender.
¿Qué no puede ser?
¡No puede ser que hayas empezado hace dos semanas, y ya dibujes como todo un artista! Tales palabras me tomaron de improviso, mire mi dibujo con detenimiento. Los trazos estaban bien definidos, las sombras aplicadas hacían un buen contraste con todo el dibujo en general.
No lo consideraba una obra de arte digna de admirar. Solo lo veía como un dibujo bien elaborado. Cada cosa que hacía, me gustaba hacerlo bien. Lo admito, era perfeccionista, solo eso, querer que todo esté bien hecho.
¿Por qué el asombro? ¿No es normal que las personas dibujen de esta manera?De nuevo esa expresión, al parecer se le daba bien el quedar impactado.
¿Preguntas si es normal? Bueno, tal vez lo sea, pero son en raras ocasiones...las personas no suelen adquirir tal talento de la nada.
¿Talento?él solo asintió.
La conversación se volvió natural y espontánea, empezó con sus halagos hacia mi dibujo y después
hacia mi persona. Termino con preguntas triviales acerca de nuestras vidas. Los minutos transcurrieron, pero al parecer yo los sentía como si fueran segundos.
Segundos en los cuales, pude aclarar toda esa curiosidad que guardaba en mí. Dudas que pensé que nunca podría aclarar. Ese día calme toda mi curiosidad.
Pero no perdió el encanto.
Porque después de todo, no supe su nombre, ni él el mío. Ese día se cumplió tres meses desde que llego.
De nuevo los días transcurrían con tal naturalidad, una tranquilidad que difícilmente seria perturbada. Lo único nuevo y espontaneo que había adquirido mi vida, había sido una petición. Una dulce petición.
¿Te puedo pedir un favor? Mire a mi derecha, ese lugar en menos de dos días había sido tomado por una persona para compartir conmigo el camino a casa.
Dime Bajo la vista para que no percatara del leve rubor que habían tomado sus mejillas. El solo me devolvió la mirada tímida.
¿Puedes…puedes tu… con una leve inclinación de cabeza por parte mía, lo incentive a continuar ¿Puedes dibujar para mí?... Por favor.
Me pare en seco al escuchar sus palabras, las medite una a una para no sentir que había escuchado mal. Él me estaba pidiendo ¿Qué dibuje para él? Tal vez el quedar impactado no solo era común en él, ya que así me sentía en esos momentos.
¿Quieres que dibuje para ti? Esperaba una respuesta afirmativa, o solo un asentimiento con su cabeza, incluso espere que se retractara. Nunca me espera algo como eso.
El solo giro lentamente dándome la espalda. Pensé que se iría, y solo aguarde por eso. Dio unos dos pasos hacia el frente, realmente se estaba yendo, y no pensaba detenerlo.
Un paso más.
Agache mi cabeza. Por alguna razón me sentía decaído.
Un paso más.
No lo alcance a ver, sin embargo, lo note. Antes de dar el siguiente paso, dio una vuelta hacia mi dirección. No lo prevé, pero en un segundo, tal vez en menos tiempo, se lanzó sobre mí, y sin que pudiera responder sentí un calor en mi rostro, para ser más específicos en mis labios.
Me había besado.
Si bien sabía que podía llegar a ser muy curioso. Ahora sabía que se sentía estar completamente en paz. Sin preocupaciones, angustias, tristezas e incluso alegrías. Solo paz. No sentir nada sobre ti como un peso extra, sentirse tan liviano como una pluma; una pluma que podía dejarse llevar por el viento sin ver donde aterrizara.
Eso sentí al contacto con sus labios.
Ese día se habían cumplido cinco meses desde que llego.
Llegar a quedar en blanco, era algo que pensé que no me pasaría. Siempre fui muy calculador en cada movimiento que hacía, por esa misma razón era el primer puesto de la clase, e incluso de toda la preparatoria.
Ese día fue diferente.
Mis días pasaron de ser monótonos y aburridos, a ser llenos de alegría y emociones que podían cambiar cada cinco segundos. No era broma cuando decía que podía llegar a ser desesperante y tierno a la vez, o de ser alguien feliz a verse como la persona más desdichada del mundo. Todo eso lo causaba él.
¿Por qué fueron las pocas veces que te vi sonreír? La pregunta había salido de la nada, sin embargo, la medite un segundo.
Prefiero ahorrarme el placer Seguí caminando dejándolo atrás con la boca abierta debido a mi respuesta. No paso ni un segundo para que me alcanzara.
¡Espera! ¿Placer? ¿De qué placer hablas?Sus ojos estaban llenos de curiosidad, me sentí complacido, jamás me cansaría de causar esa expresión en su rostro.
El placer que sienten las personas al ver sonrisa como la mía Hizo un tierno puchero que no pase por desapercibido. Antes de que pudiera mencionar palabra, calle sus labios con un beso por parte mía.
Ya habían sido seis meses desde que llego, ya a ese tiempo era capaz de besarlo sin ningún problema. Habíamos entablado una relación que era más que una amistad, y sin necesidad de una declaración éramos una pareja poco usual.
Siempre haces lo mismo Su ‘enojo’ a mi parecer era lo más tierno que podía ver en la vida ¿Y sabes que es lo peor?Negué a su pregunta Qué no puedo ni molestarme contigo por eso.
Entonces puedo hacerlo cuando quiera. ¿Verdad? El solo asintió avergonzado.
Las noches en las que mi vieja afición había tomado lugar en el balcón de mi habitación, ahora eran noches en las que disfrutaba de la luz de la luna y recitaba versos mirándola a esta imaginando unos hermosos ojos. Ojos que solo me miraban a mí.
Las mañanas siempre solían ser unas hermosas casualidades, cuando al dar la vuelta en la siguiente esquina antes de la Estación Central, un rostro familiar se acercaba y me recibía con un fuerte abrazo acompañado de un dulce beso.
Solo bastaron seis meses. Seis meses me hicieron darme cuenta de que al igual que los demás podía llegar a experimentar un sinfín de emociones. Que podía sentir alegría con solo ver a esa persona. Tristeza al verlo partir a un lugar que aún no puedo acompañarlo. Angustia al no saber de él por un día entero. Y el favorito de él, celos si llego a verlo con otro chico. ¿Era eso estar enamorado? Pues si es lo es, entonces lo estaba.
Solo bastaron seis meses para que me enseñara que no todo en la vida se basaba en una actitud seria y una mirada fría.
Era feliz, y podía admitir libremente lo que sentía. Aunque seguía sin ser usual en mí el no sonreírles a todos, al menos lo hacía con él. Eso era suficiente, mi alegría la causaba él, y solo a él quería sonreírle de esa manera.
Ocho meses. Después de poder decir fervientemente que me había enamorado, aún faltaba un pequeño detalle.
Decirle lo que siento.
La verdad es que ninguno de los dos habíamos tenido la oportunidad de decir lo que sentíamos el uno por el otro. Nunca nos habíamos confesado, y por si fuera poco tampoco sabíamos nuestros nombres.
Una vez intente que él supiera el mío, pero dijo que prefería llamarme de otra manera, y que igual que él, no tendría por qué llamarlo por su nombre. Por ese mismo motivo su encanto perduraba.
Al inicio me causo un poco de gracia no llamarlo por su nombre, pero al comprender que eso significaba mucho para mí – al igual que para él -, no me molesto del todo, y eso lo descubrí a los diez meses.
Llegaste hace mucho, y aún no se tu nombre.
Eso es porque lo prefiero de esa manera. Por eso mismo me las arregle para que nadie en la preparatoria me llamaran por mi nombre, nadie sabe de mí solo tú, y realmente me gusta. Todos piensan que lo hago para impresionar, y no saben el verdadero motivo.
Pues conmigo lo hiciste Me miro curioso Lograste impresionarme al no saber cómo… De nuevo me callo con un beso, sonreí sobre sus labios, puse una mano en su nuca y profundicé el beso.
Supe que jamás me cansaría de aquello. Que en toda mi vida no quería probar otros labios que no fueran los de él.
Tengo algo que decirte Nos separamos de a poco. Era el momento, el momento en el cual le diría algo que no me atrevería decirle a alguien más.
Yo también tengo algo que decirte. Pero tu primero Tal vez había sido demasiada mi emoción, que no pude notar que de un momento a otro el tono de su voz había cambiado. Debí notarlo.
¿Seguro? Estoy bien si tú lo dices primero.
“Te amo”
De acuerdo suspiró De todas maneras, tendrías que saberlo y fue culpa mía el no prever esto bajo la mirada y miro hacia otro lado Me enamore de ti y no sabes cuánto lo siento… sus lágrimas aparecieron, y yo me quede frío.
En la vida había sido muy meticuloso, pero nunca pensé que dejar pasar algo que pareciera insignificante fuera causa de tanto dolor. Ahora lo tengo claro.
No todo en la vida es felicidad. No todo siempre es color de rosa.
Disculparse era algo que simplemente nunca lo hice, nunca hubo necesidad, no tenía por qué hacerlo, y ni siquiera sabía porque tendría que hacerlo. Eran en pocas oportunidades en las que me veía en la necesidad de tener que decir ‘Disculpe’ o ‘Lo siento’, pero eso solo era por simple cortesía, nada más.
Entonces… ¿Por qué se estaba disculpando? ¿Por haberse enamorado? ¿Haberse enamorado de la misma manera en la que lo hice yo?
Era la primera vez que le abría mi corazón a alguien, ¿Y él con esa disculpa me estaba diciendo que fue un error?
¿Lo sientes? ¿Qué es lo que sientes?con las mangas de su polo limpio sus lágrimas, pero no me miro.
Siento todo. La verdad es… me iré a Inglaterra la semana que viene sentí que mi corazón se detuvo al escuchar tales palabras, todo a mi alrededor dejo de moverse, era imposible Mi padre fue trasladado a trabajar allí Sin previo aviso, de su bolsillo saco un sobre y me lo arrojo.
¿Qué es esto?
Los pasajes de avión…me voy mañana de nuevo empezó a llorar, se veía frágil, pero no me convenció, estaba demasiado perdido para no poder ver más allá de esas lágrimas.
Entiendo ni yo mismo pude notarlo, pero ahora lo veo. Alguien es capaz de cambiarlo todo en una persona, y también es capaz de volver a ponerlo en su sitio.
No es lo que piensas sus ojos cristalizados brillaron bajo la luz de la luna. Una luna que había sido testigo de grandes momentos en mi vida que me costó construir, y que ahora solo era destruido por un par de palabras de verdad…no voy hacerlo…no te permitiré hacerlo…yo no quiero que esto acabe…de verdad quiero luchar…
¿Entonces porque disculparse? ¿Lo sientes enserio o simplemente lloras descaradamente?
Volveré…te lo prometo…solo quiero que tu…
¿Esperarte? Solté una risa irónica ¿Valdría la pena?No paro de llorar—. Solo si valdrá la pena…entonces lo haré. Te esperare.
Esa noche su rostro demostró todo aquello que una vez no pudo decirme, lo sentía y yo también. El tiempo no perdona, pero el corazón sí. Y yo lo perdone, al igual que él a mí.
Nueve meses, y él se marchó. Como cuando las olas regresan al mar, pero no lloré. Realmente quería, pero no lo hice; si lo hacía significaba que todo había terminado, y no quería. Me negaba rotundamente a la idea de que no volvería.
Solo quería llorar, pero no podía…realmente no podía. 

PD. Disculpen los errores, y ¡GRACIAS POR LEER!  


  • By: clxwnmxsk
  • Romance; angst, fluff. au!
  • 3338 ~ one shot.
  • Música de ambientación sugerida: Billie Eilish - i love you ♪



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