sábado

❝❞ ━: Primera Cita「 EreRi 」

Las manos le sudaban, las piernas le temblaban y por si fuera poco no dejaba de morderse el labio, sintiendo así, el sabor metálico de su propia sangre.

Bufó por lo bajo molesto. Había estado repasando en su habitación lo que tenía que hacer para cuando ese momento llegara, y ahora no podía hacer más que arruinarlo. Una vez más reviso la hora en el reloj de su muñeca confirmando que su cita deseada estaba atrasado, muy atrasado.

Solo se le hizo un poco tarde, no es la gran cosa. Fue lo que pensó tratando de convencerse a sí mismo que lo que ocurría en realidad no era un desplante, solo un simple retraso y ya.

Y es que había esperado muchísimo tiempo para que ese momento llegara. Dos años para ser precisos. Desde que había ingresado a la preparatoria, la primera persona que llamo su atención, fue el amable sempai al que solía pasarle los libros de arriba en la biblioteca. Nunca le agradeció por ese gesto que él solía tener involuntariamente. Nunca le dirigía la mirada más de lo necesario. Jamás le pregunto su nombre y cuando él solía decirlo en voz alta para que el otro escuchase, nunca le presto atención. Ni por curiosidad, ni por molestia, ni por nada. Simplemente no existía.

Eren Jaeger era inexistente en la vida de Levi Ackerman.

Con suerte había logrado obtener su nombre, ya que no inspecciono en el listado de la biblioteca para respetar su privacidad. Sin mencionar el hecho de que Annie jamás le permitiría hacer ello. Se tomaba muy enserio su papel de encargada de estantería.

Sin embargo, Eren considero que el mundo muy de vez en cuando era lo bastante justo como brindarle el nombre de la persona de la cual había estado más que flechado durante dos años. Había pasado por alto que alguien tan sociable como Armin tendría amistades en los de tercer grado. Solo basto preguntar por el chico bajito de la biblioteca para que éste le dijera que lo conocía, al menos de vista, pero que dos de sus amigos compartían clases con él y que si Eren así lo quisiese, averiguaría lo necesario por él.

— ¿En serio lo harías? ¡Muchísimas gracias Armin!

No escatimo un poco en demostrar la alegría que lo embargaba, que de inmediato lo abrazo de manera efusiva llamando la atención de las demás personas en la cafetería.

Así fue como dos semanas después, ya conocía el nombre completo del chico de definidos rasgos y mirada penetrante. Acercársele no fue cosa sencilla, aquel azabache había demostrado ser la persona más seria del mundo. Nunca reía, nunca empezaba una conversación, nunca demostró estar interesado en él ni siquiera como persona. Y eso solo entristeció el pobre corazón del castaño.
Pero fue un día cuando uno de los amigos de Armin, al que le debía la información de su platónico, se le acerco preguntándole si por fin había decidido confesarse. Acongojado bajo la mirada negando levemente. El rubio –cuyo nombre desconocía– le palmeó la espalda animándolo a que no desistiera, pero él ya comenzaba a hacerlo pues no había alguna señal de que a Levi le interesara alguien como él.

—Nunca te hablará, pero hay que ver como no para de espiarte cuando están en clase de gimnasia.

Fue lo que menciono aquel rubio cuando noto la expresión decaída de Eren. Éste se lo pensó unos segundos, para luego formar una enorme sonrisa en su rostro revitalizado otra vez. Sacudió la mano del mayor repetidas veces, a medida que no paraba de agradecerle por todo. Comenzó a correr con una sola dirección en mente: la biblioteca en el ala este.

Entro presuroso, jadeando y con el uniforme desaliñado. Ignoro la mirada asesina que le dirigía Annie en ese instante, y con mucha impaciencia fue hasta el último corredor de la biblioteca encontrándose con su amable sempai que se disponía a guardar varios libros que de seguro ya había leído.

Se paró frente a él llamando su atención. Sus rasgados ojos lo examinaron por completo dejándolo indefenso. Nuevamente se sentía nervioso. Balbuceó un par de veces antes de decir algo entendible. Levi arqueó una ceja esperando por alguna palabra, más nada llegó. Para cuando al fin comprendió que el castaño frente a él no diría nada, dio media vuelta, sin embargo, no pudo dar un solo paso.
Un grito se oyó en todo el silencioso lugar. Eren tenía los ojos cerrados y las manos hechas puño. Levi no giró, luego de unos segundos respondió con voz incordio: sábado a las cuatro de la tarde, estación de Tokyo.

Y sin más se fue.

Ahora parado allí, con las manos presionando su móvil en uno de sus bolsillos, trataba de no martirizarse con pensamientos pesimistas. Levi vendría, no lo dejaría plantado allí. Y cuando creyó que no sería eso, la figura delgada de un chico acercándose, hizo acelerar su corazón.

Allí estaba él, con un abrigo azul y bufanda a cuadros. Se disculpó quedamente por su tardanza y él sin ocultar su felicidad, como ya era costumbre, le tomo la mano por el resto del camino hasta llegar a su destino: el cine.

La fila para la comida era un poco extensa, él se ocuparía de ella mientras que Levi compraría las entradas.

De reojo lo veía, tan tranquilo como siempre. Con su buena postura y sus cabellos cayendo delicadamente a sus costados. Reflexiono en su mente sobre qué era lo que más le gustaba de él a medida que la fila avanzaba. No encontraba una respuesta clara, solo sabía que su pecho no dejaba de sonar con insistencia cada que se encontraba cerca de él. Y eso fue todo lo que le basto para no pensar más al respecto.

Con palomitas en mano, giro sobre sus talones buscando con la mirada a su cita, encontrándolo a tan solo un par de metros con los boletos en mano.

Su vista fija en él, su persona esperándolo. Sus pasos fueron lentos, sus manos presionaban con más fuerza la comida en manos, y cuando menos lo pensó, con el rostro encendido y su cuerpo temblando, se inclinó de manera precisa para que sus labios quedaran justo sobre los del contrario.

Fueron solo un par de segundos. Cuando se alejó, Eren tenía el rostro completamente rojo avergonzado de lo que había hecho. Levi no se inmuto y por un momento pensó que había echado todo a perder. Más las palabras de Levi al girar le devolvieron todo rastro de alegría que había dejado segundos atrás.

—La próxima vez trata de no cerrar tanto los labios, ábrelos un poco. Resultará tedioso sino.
Con una enorme sonrisa en el rostro, y el rostro ruborizado, Eren solo exclamo un quedo ¡Sí!

PD. Disculpen los errores, y ¡GRACIAS POR LEER! 
  • By: clxwnmxsk
  • Romance; fluff. au!
  • 1.123 ~ one shot.
  • Créditos correspondientes al autor de la imagen.
  • Música de ambientación sugerida: ToppDogg - What's Wrong With Me ♪

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